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San Francisco del Rincón: más de cuatrocientos años tejiendo su historia
Generalidades del municipio
El municipio de San Francisco del Rincón se encuentra ubicado en la parte occidental del Estado de Guanajuato; con sus 517.70 km2 representa el 1.69% de la superficie total del Estado; linda al norte con Purísima del Rincón y León; al oriente con León y Romita; al sur con Romita y Manuel Doblado, y al occidente con Purísima del Rincón. Se encuentra a 1,750 metros sobre el nivel del mar. El clima predominante en el municipio es el semicálido subhúmedo, con lluvias en verano. Las elevaciones más importantes son el Cerro La Reserva y la Mesa de California. Las principales corrientes de agua son el Santiago, León, La Loma, las Conchas y la Barranca; entre los cuerpos de agua más importantes se cuentan las presas de Silva, Nueva Jalapa, El Carmen, el Barrial y Bordo Blanco. De acuerdo con los datos del INEGI, en 2005 el municipio tenía una población de 103,217 almas, aunque CONAPO, en el mismo periodo, contabilizaba 104,476; más del 90% de sus habitantes practican la religión católica; la oferta educativa está prácticamente cubierta al 100 % con 213 escuelas, desde inicial hasta profesional. El municipio está ampliamente comunicado a través de carreteras, vías férreas y los modernos sistemas de enlace satelital.
Evolución histórica
No existen datos fehacientes de la fecha en que grupos humanos se asentaron en lo que hoy es el municipio de San Francisco del Rincón; sin embargo, en un lugar cercano a la Hacienda de San Isidro se han encontrado restos de animales prehistóricos, lo que evidencia la presencia human a desde aquellos lejanos tiempos, y en distintas partes de su territorio, especialmente en la zona arqueológica del Cerro del Burro, cercano a la comunidad de La Gloria, estuvo habitado desde remotos tiempos por gente que recibió la influencia de la cultura teotihuacana, como lo atestigua su cerámica. Posteriormente, en tiempo muy cercano a la presencia de los españoles en la región, en el municipio de San Francisco se asentaron grupos chichimecas, conocidos localmente con los nombres de huachichiles, bapames, etc. Estos indígenas, antes de someterse al dominio hispano, se alejaron de esta parte del Bajío guanajuatense, razón por la cual a principios del siglo XVII, exactamente en 1602, se establecieron en la Hacienda de Santiago 15 indígenas otomíes con la intención de fundar el pueblo del Rincón, sin duda para proporcionar su mano de obra a las estancias agroganaderas de la región, especialmente la mencionada Hacienda de Santiago. El pueblo indígena de San Francisco del Rincón se fundó legalmente el día 20 de enero de 1607 por once indios de nación otomí cuyos nombres son: Juan López, Juan Andrés, Andrés López, Lucas Gavilán, Pedro Nicolás, Juan García, Francisco Hernández, Gabriel Francisco, Jerónimo Joseph, Sebastián y Alonso Martín. En el acto legal de la fundación se halló presente el Lic. Juan Paz de Vallecillo, oidor y visitador de la Real Audiencia de Nueva Galicia, quien con su firma autorizó la nueva población, la que desde 1615 se llamó San Francisco del Rincón. El primitivo pueblo del Rincón se asentó junto al ojo de agua y río que pasa muy cerca de la Hacienda de Santiago, razón por la cual en 1612 la creciente les llevó sus sementeras y casas, por lo que solicitaron autorización para trasladar su pueblo a un lugar más alto, con el fin de precaverse de futuras desgracias. Este traslado, en el centro actual de la ciudad, se efectuó el 26 de noviembre de 1613. San Francisco se fundó como república de indios, con la facultad de elegir a sus propias autoridades para los asuntos internos, pero supeditado política, administrativa y tributariamente, primero al Alcalde Mayor de la Villa de Santa María de los Lagos y, posteriormente, a partir de 1629, al de la Villa de San Sebastián de León, situación que prevaleció hasta el año de 1891. Durante el largo periodo colonial, la historia de San Francisco se reduce a la defensa y acrecentamiento de sus tierras y aguas, pues se enfrascaron en litigios casi interminables con los sucesivos propietarios de la Hacienda de Santiago, aunque no faltaron los pleitos con otros predios circunvecinos, como San Roque y San Germán. Un hecho que turbó la tranquilidad ancestral del Pueblo Grande del Rincón, fue el tumulto ocurrido en 1755, cuando los indígenas intentaron desalojar a los españoles que se habían avecindado en el pueblo, rebelándose contra las autoridades leonesas.
Templo parroquial
Desde los últimos días de 1694 se inició la construcción del actual templo parroquial de San Francisco de Asís, cuya fábrica concluyó en 1783 sin la torre, que se le agregó en el siglo XIX. Su planta es de cruz latina, compuesta por la nave, el crucero y el presbiterio. En el crucero se levanta una bóveda sobre pechinas de media naranja de base octogonal con ocho lunetos ovales sobre el cornisuelo; no tiene tambor, y se completa en el exterior con su linternilla y cupulín. La nave está cubierta en su interior mediante bóvedas de arista ornamentadas con pinjantes al centro, soportadas por pilastras. Los tímpanos de los arcos formeros alojan las ventadas, que son rectangulares y proporcionan iluminación adecuada. El sotocoro está formado por tres arcos de medio punto, que se continúan con otros de las mismas características en el coro. El templo tiene tres accesos, dos laterales y uno en la fachada principal. La fachada está compuesta por el machón de la torre, la torre, una portada labrada en cantera y un cubo al lado derecho, con ventana cuadrada al centro. La portada está compuesta en su eje central por un acceso con arco de medio punto desplantado sobre jambas y un entablamento sobre el que se abre una ventana rectangular muy alargada, ya en el segundo cuerpo. Todo lo anterior está enmarcado por pares de columnas en ambos lados, sobre basamentos que se repiten sobre el mismo eje. Más arriba corre una cornisa a todo lo largo, incluyendo el machón de la torre. Sobre de éste se desplanta la torre de tres cuerpos; sobre el tercero se desplanta una bóveda de ocho gajos sustentada sobre un tambor octogonal con óculos. A esta bóveda, en lugar de cupulín, la remata una esfera con una cruz.
Templo de San Miguel
Contra lo que se supone generalmente, el templo del Barrio de San Miguel es casi contemporáneo del parroquial, aunque en ambos casos hubo construcciones anteriores que fueron reemplazadas por las que existen en nuestros días. El templo de San Miguel se concluyó en 1761. Su planta es rectangular; sobre el presbiterio se levanta una bóveda de media naranja sobre un tambor de base octogonal, y se completa en el exterior con su linternilla y cupulín. Sobre el tambor existen cuatro óculos que le dan iluminación al presbiterio; hay también un cornisamiento sobre el tambor octogonal y en cuatro de sus lados están labrados en cantera otros tantos querubines. Toda la nave está cerrada con bóveda de arista, soportadas por pilastras y, sobre el capitel de éstas, un cornisamiento estructural de cantera a lo largo de toda la nave, que ayuda también a soportar el peso de las bóvedas. El centro de todas las bóvedas está ornamentado con un florón. El sotocoro está formado por un arco elíptico que descansa sobre unas repisas de cantera. Contigua al presbiterio está la vieja sacristía, cerrada con bóveda de arista y adornado su techo con un sol labrado en cantera, de notoria manufactura indígena. La fachada está compuesta por la torre y una portada labrada en cantera en la que se encuentra la imagen del arcángel San Miguel y, sobre el arco, adornan la portada las figuras de dos ángeles tocando trompetas. La torre está formada por tres cuerpos; el último, rematado por su linternilla, está coronado por un ángel de cantera, colocado en el año de 1761.
Santuario de la Purísima Concepción
La construcción del Santuario de la Purísima Concepción, situado al poniente de la población, se inició el 4 de abril de 1876, cuando el canónigo José María Velázquez bendijo y colocó la primera piedra en un terreno cenagoso donado por don Isidro Camarena. Fue inaugurado el 8 de diciembre de 1881, fecha esta última en que dan inicio las tradicionales “iluminaciones”, pues don Lorenzo Espínola escribe que “se empavesaron durante ocho días las calles por primera vez, con banderolas que se estremecían alegremente al soplo del viento, y se iluminaron con farolillos multicolores que reían con sus lucecitas fantásticas durante aquellas noches serenas, radiantes de alegría...”
San Francisco del Rincón ha sido pródigo en ciudadanos distinguidos por su saber y altruismo: de su cantera surgieron humanistas tan importantes como el jesuita Pedro José Márquez; poetas y periodistas como Victoriano Rodríguez, Julio y Francisco Orozco Muñoz, Vicente González del Castillo; José Muñoz Ferro, J. Guadalupe Rocha, Lorenzo Espínola Quiroz; políticos como Atanasio Guerrero, Tomás Padilla y Federico Medrano Valdivia; músicos como los maestros Rosendo García, Fausto León o Francisco Garibay; pintores como Gustavo Gordillo y una larga pléyade de personajes cuya fama ha traspasado las fronteras. La vida continuaba su marcha en San Francisco del Rincón. Al principio del siglo XIX, y por más de una década, los francorrinconeses participaron activamente en la lucha por la emancipación nacional; posteriormente las turbulencias de la misma centuria se dejaron sentir en el pequeño poblado del rincón guanajuatense. Su importancia regional también fue en aumento; en 1865 el efímero emperador Maximiliano le otorgó el título de villa, mismo que fue ratificado al triunfo de la República por el General Florencio Antillón en 1869, y en 1899 el Congreso del Estado le otorgó la categoría de ciudad.
Palacio Municipal
Hacia 1875 se inició la construcción del antiguo Palacio Municipal, mismo que fue derruido en 1904 para dar paso al actual, cuyo proyecto y dirección se le encargó al prestigiado arquitecto inglés don Louis Long, quien anteriormente ya había hecho para el municipio el proyecto del elegante y funcional mercado “Porfirio Díaz”, inaugurado en 1895 y destruido en los años 70’s del siglo XX, para dar paso a una Plaza Cívica. El Palacio Municipal actual, con sus elegantes columnas neoclásicas, se inauguró en 1907 con motivo del tercer centenario de la fundación de la ciudad. Ya en el siglo XX, San Francisco fue escenario de importantes eventos durante la Revolución Mexicana de 1910 y el conflicto cristero de 1926-1929. Por su estratégica ubicación a la entrada de los Altos de Jalisco, fue escogido por los “concentrados jaliscienses” que huían de la barbarie de los soldados federales y de Cristo Rey, para establecerse definitivamente en un lugar cercano a su terruño. A través de la historia, San Francisco ha sido víctima de los embates de la naturaleza, las inundaciones. La más grave fue la ocurrida el domingo 11 de julio de 1976, cuando, aunado a las copiosas lluvias, se reventó una presa en San Diego de Alejandría, Jalisco, anegando casi totalmente la ciudad, ocasionando el derrumbe de más de 200 casas y otras tantas resultaron con daños mayores; la agricultura se vio seriamente afectada, así como la planta industrial, por lo que los daños económicos fueron cuantiosos; afortunadamente, se registraron pocos decesos atribuidos directamente a la inundación. Al volver la tranquilidad, San Francisco inicia la mecanización y expansión de su industria. A finales de los años 20’s del pasado siglo, un hombre visionario, don Esaúl González Luna, construyó una de las primeras fábricas de ropa de mezclilla en la región: el Anillo de Hierro, imponente edificio de dos plantas, de estilo francés y al mismo tiempo sureño, ya que el pórtico cuenta con dos columnas y un balcón a dos aguas, las ventanas de rejillas, el techo a cuatro alas con dos pequeñas torres que hacían las veces de miradores. Este edificio, además de servir como fábrica de ropa, sombreros, zapatos y pinturas, funcionó también como escuela, como salón de baile y, a partir del 8 de octubre de 2003, alberga al Archivo Histórico Municipal y al Museo de la Ciudad, institución esta última que ocupó una parte del edificio a partir del mes de mayo de 2004. San Francisco del Rincón cuenta desde inmemorial tiempo con el Jardín Principal, llamado también “Hidalgo”, ubicado en el centro de la población; igualmente es famoso y tradicional el jardín del añejo Barrio de San Miguel, llamado “Jardín Colón” en 1893 y donde a principios del siglo XX había un pequeño zoológico. La mayoría de los barrios y colonias de la moderna ciudad cuentan con áreas jardinadas para solaz de la población, además del Parque del Río, como un centro de recreación y conservación ecológica del municipio. Cuenta también la ciudad con atractivos turísticos importantes como el Ojo de Agua de la vetusta Hacienda de Santiago, lugar donde hace poco más de cuatrocientos años se asentaron los primeros indígenas que dieron origen al Pueblo Grande del Rincón. De esta finca todavía se pueden admirar las recias construcciones de sus trojes y el propio casco de la casa grande, lugar muy frecuentado para paseos campestres por la mejor sociedad de finales del siglo XIX y principios del XX. Dentro de la jurisdicción municipal existen los cascos de las haciendas de Peñuelas, San Lorenzo del Lobo, San Isidro, Saúz de Armenta, entre otras, dignos de visitarse y admirarse. En la mancha urbana existen algunas estatuas dedicadas a francorrinconeses distinguidos como el padre José María Juárez, el danzante Natividad Reyna, otra dedicada al anónimo Tejedor de palma, el arco a la entrada de la ciudad, dedicado a San Francisco de Asís, además de construcciones antiguas –pocas, por desgracia- que se distinguen por su arquitectura: el antiguo curato, hoy Correos y Telégrafos, el mismo Anillo de Hierro y algunas casas habitación del centro histórico de la ciudad.
San Francisco se divierte
Desde antaño, los francorrinconeses han buscado la forma de divertirse, desde las veladas literarias y las kermeses, hasta las fiestas profanas y religiosas. Las festividades inician con el calendario civil: el 20 de enero, por la fundación de la ciudad, fecha en que tiene lugar la tradicional quema de la bruja; entre marzo y abril, la Judea; en mayo, la fiesta de la Santa Cruz y de Santa Rita, en el tradicional barrio de su nombre; en junio, festividad a la Santísima Trinidad, a San Antonio, en el barrio de su nombre, y al apóstol San Pedro, en el de los Remedios; en julio, fiesta en la Colonia Lázaro Cárdenas y en barrio de Santiaguito; en septiembre se celebra a San Nicolás Tolentino y al santo patrón San Francisco de Asís, con la acostumbrada mojiganga; también es importante la festividad al arcángel San Miguel, en el barrio de este nombre, acaso el más antiguo de la ciudad; igualmente se conmemora el aniversario de la lucha por la Independencia Nacional. En octubre dan inicio las tradicionales Iluminaciones. En noviembre, desfile y fiesta popular y deportiva con motivo del inicio de la Revolución Mexicana; en diciembre, finalmente, festividad a la Purísima Concepción, a la Virgen de Guadalupe en el tradicional barrio de su nombre y las posadas. Desde 1993 San Francisco cuenta con un amplio terreno ex profeso para la tradicional feria, que desde 1899 se estableció que fuera en el mes de diciembre, aunque en algunos años se ha cambiado para finales de septiembre y principios de octubre, coincidiendo con el día 4 de este último mes, en que la Iglesia recuerda al fundador de la orden franciscana. Son también tradicionales las “iluminaciones” que se celebran tanto en la ciudad como en la zona rural próxima a ella, y que duran de octubre a diciembre, y que consiste en la iluminación con farolitos de la calle correspondiente según el programa, en la que se celebran actos religiosos y lo tradicional en los festejos populares: vendimias, juegos mecánicos, fuegos pirotécnicos, etc. Los vecinos de esa calle invitan a familiares y amistades a degustar los tradicionales tamales, los tacos de aire o los pambazos y ponche de frutas de la estación.
Industria
La industria tradicional de San Francisco del Rincón es la fabricación de sombreros, que desde la época colonial, hacia mediados el siglo XVIII, ya se fabricaban aquí con palma traída de la tierra caliente michoacana. Fue la industria más importante del pueblo, pues daba trabajo a la mayor parte de sus habitantes; las mujeres, sobre todo, se dedicaban a tejer las trenzas o malillas con la palma y al adorno, y los hombres hacían el resto del trabajo: planchado y ribeteado, hasta dejarlo listo para su comercialización. Cuando la palma se volvió escasa se utilizaron las fibras sintéticas, como en el presente. Este producto se exporta a varios países, además de atender la demanda nacional y doméstica. A mediados del siglo pasado se instalaron los primeros talleres para la fabricación de calzado, industria que prosperó a pasos agigantados, al grado de desbancar a la tradicional fabricación de sombreros. La industria zapatera francorrinconesa se especializa en la producción de zapato tenis y deportivo, especialmente para fútbol. Estas dos industrias son las más importantes de San Francisco, sin descuidar los servicios: bancarios, educativos, de salud, comerciales, etc. A últimas fechas, en San Francisco del Rincón se han establecido importantes tiendas de autoservicio que cubren la demanda no sólo de los pueblos del Rincón –Purísima, Cd. Manuel Doblado y el propio San Francisco-, sino que atrae clientela de los Altos de Jalisco. La leyenda más difundida es la quema de la bruja, ceremonia que se realiza el 20 de enero, sin que tenga que ver nada con la fundación de la ciudad. Con ello se rememora el arraigo del comercio en San Francisco del Rincón por don José Atanasio Guerrero, mediante la estratagema de la quema de dos mujeres, sorprendidas supuestamente haciendo actos de hechicería; respecto a las comidas, las tradicionales son los tacos de aire (dorados, sin nada adentro) y los pambazos, pequeños panecillos de harina de trigo de forma oblonga, que se adoban y se fríen en aceite rellenos con alguna vianda, sirviéndose con guarnición de verduras y salsa al gusto. La conserva de chilacayotes almibarados y la compota de frutas son los postres más socorridos. La ciudad de San Francisco del Rincón está llamada a ser un importante centro abastecedor de una amplia porción del Estado de Guanajuato y la parte oriental del de Jalisco. San Francisco del Rincón, lugar con historia y tradición; ciudad antigua y moderna, con importantes vías de comunicación hacia todos rumbos; con confortables espacios para el descanso y el esparcimiento, pero sobre todo con la calidez de su gente, espera a sus visitantes con los brazos abiertos.
Archivo Histórico Municipal
San Francisco del Rincón, Gto.

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